Dolor o molestia en los tratamientos estéticos

El dolor o molestia fuerte está presente en muchos tratamientos estéticos, no es cuantificable ni previsible, y depende de la zona, la persona y su situación emocional y de salud en cada momento. En los últimos años he visto en dos documentales tratar el tema del dolor, cuando es un dolor producido por algún motivo puntual, no crónico.

En el primero, hacían un experimento con unos pocos voluntarios, a todos les daban una pastilla inocua y a la mitad le decían que era un analgésico que les haría supe resistentes al dolor y a la otra mitad todo lo contrario, que la pastilla era un potenciador del dolor, que les haría sentir mucho más cualquier tipo de dolor. Ese resultado era asombroso, les colocaban un aparato de electro estimulación, como los que se utilizan para hacer gimnasia pasiva, con una graduación de potencia del 1 al 10.

Los primeros, llegaban a nivel máximo diciendo que notaban una ligera sensación de molestia y los segundos no pasaban del nivel 3 diciendo que el dolor era inaguantable.

En el segundo, a una persona, se le ponía una especie de electrodo que se calentaba, sin ningún estímulo externo llegaba a un nivel 5 de aguante, diciendo tacos y palabrotas llegó a un nivel 6, cuando le dieron a oler un olor desagradable su aguante bajo a nivel 3 mientras que cuando el olor fue muy agradable, el nivel subió al 7.

Dolor o molestia en los tratamientos estéticos

De estos dos experimentos podemos deducir que hay dos factores muy importantes en la percepción del dolor en las personas, el factor psicológico y el factor ambiental, y en ambos se puede trabajar para conseguir el máximo de aceptación del dolor o molestia en los tratamientos estéticos.

Hay dos actores en un tratamiento estético, el que lo aplica y el que lo recibe, así que hay dos formas de prepararse para el mismo como nos cuenta la responsable de un centro médico estetico la cual ha sufrido como paciente y como profesional ambas situaciones, y ha comprobado que un mismo tratamiento en diferentes personas produce diferentes grados de dolor, ansiedad o malestar.

Como cliente

En el caso primero de los experimentos, se llega a la conclusión que nuestra mente es la que regula la percepción del dolor que recibimos, si vamos a un tratamiento estético o al dentista, autosugestionándonos y pensando que nos va a doler mucho, efectivamente, te dolerá mucho más, en cambio si vas pensando y siendo realista, que simplemente es un pequeño mal rato que hay que pasar para obtener un resultado satisfactorio, seguro que se convertirá en eso, en un pequeño mal rato sin importancia.

Como profesional

Los profesionales tienden a decir, a mi entender equivocadamente, que la mayoría de los tratamientos no duelen, es el claro ejemplo de la depilación por IPL o laser, quema pelos, por lo tanto hay ciertos clientes en ciertas zonas que van a sufrir una importante molestia. En el caso de que un cliente vaya a un tratamiento pensando que no va notar ninguna molestia y la sufra en el primer segundo de tratamiento, podemos tener un cliente que sea imposible de tratar. Hay que ser realista y jugar con la psicología y el factor ambiental:

Efecto placebo

A clientes que sean más “sensibles” se les puede dar una crema o una bebida inocua como efecto placebo, tipo experimento del caso primero.

Factor ambiental

Olores agradables, música relajante y una estancia lo más agradable posible, hará que el cliente acepte mejor cualquier tipo de tratamiento.

Hacer de un tratamiento un suplicio para el cliente será la principal consecuencia de que no vuelva, así que saber cuál el límite de sufrimiento de cada uno e intentar aumentarlo para conseguir un tratamiento más efectivo y por tanto mayor satisfacción del cliente es un trabajo que diferencia a los buenos profesionales de los demás.

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