La dieta Atkins

La Dieta Atkins, creada por el doctor Robert Atkins hace más de 3 décadas, es una de las dietas para perder peso con más seguidores en todo el mundo. Este régimen promete adelgazar rápidamente y sin pasar hambre comiendo gran cantidad de proteínas y prescindir más de las comidas basadas en legumbres, verduras y sobretodo hidratos de carbono.

La dieta Atkins promete adelgazar hasta 4 kilos durante la primera semana y entre 2 y 3 kilos  el resto de semanas. Sin embargo, es importante no prolongar la dieta Atkins por más de un mes.

En cualquier caso, es conveniente acudir a un especialista antes de realizar la dieta Atkins, ya que un profesional puede hacer un seguimiento personal para evitar que la dieta pueda desembocar en problemas de salud.

¿En qué consiste?

El funcionamiento de la dieta Atkins es muy sencillo: consiste en consumir cantidades considerables de proteínas y evitar al máximo los carbohidratos. Los carbohidratos que consume el cuerpo son transformados directamente en energía mientras que las proteínas se van almacenando y acaban convirtiéndose en grasas.

Éste es el motivo por el que la dieta Atkins se basa en el consumo de proteínas para utilizar las grasas como suministro de energía del cuerpo y así adelgazar. Ya que el único combustible del cuerpo en aquél momento son las grasas aportadas por las proteínas.

Por este motivo, la mayoría de las personas que la llevan a cavo la siguen con bastante exactitud ya que permite comer lo que muchas otras dietas prohíben y que acostumbran a ser alimentos que suelen gustar a la gente.

La dieta Atkins

Planificación de la dieta

La dieta Atkins permite comer casi todo tipo de alimentos ricos en proteínas y/o en grasas sin importar las cantidades de colesterol que estos tengan como todo tipo de carnes, embutidos, quesos, huevos, mariscos, mantequillas, aceites, salsas, cremas etc. Con lo cual puede ser una dieta poco indicada para aquellas personas que sufren de colesterol.

Por otro lado el consumo de carbohidratos es mínimo por lo que se debe evitar el consumo de pastas, arroces, legumbres, panes, cereales, azúcares, bebidas alcohólicas, incluso frutas y verduras ya, por su gran cantidad en fibras, impiden que las grasas sean absorbidas por el intestino.

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